La terapia del recuerdo

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Una de las terapias más utilizadas con las personas mayores es la terapia de la reminiscencia, se basa en los beneficios que supone el revisar la propia vida, recordar los momentos vividos y revivirlos a través de las emociones que nos evocan. El principio de esta técnica se deriva de las teorías del ciclo vital como la de Erikson (1902-1994), que define la última etapa de la vida como una revisión vital. Según este autor la persona a partir de los 60 años reflexiona sobre lo que ha hecho en su vida y esta reflexión le puede conducir a la integridad a través de la satisfacción de lo vivido o a la desesperanza si el recuerdo le produce arrepentimiento y sentimientos de inutilidad. Pero fue Robert Butler quien propuso utilizar este principio de forma terapéutica con personas mayores en 1963 y lo denominó Revisión de Vida. Este autor descubrió que las personas mayores tienen presente su cercanía a la muerte y necesitan realizar esta revisión de sus vidas para poder dar sentido a su existencia actual y a toda su vida pasada.

Esta terapia puede parecer sencilla pero es importante realizarla con el apoyo de un psicoterapeuta y tener en cuenta que puede tener efectos negativos como la revivencia de la amargura que puede conducir a la desesperación de la persona. Un profesional debe acompañar a la persona en su recuerdo y ayudarle a integrar las frustraciones y los logros. La revisión de vida es un proceso intenso, cargado de emociones tanto positivas como negativas, por ello puede conducir al crecimiento personal y al autoconocimiento. Este proceso acompañado también puede ayudar a la persona a cerrar heridas del pasado.

Por otro lado esta terapia es una forma de estimulación fundamental en las personas con demencia, incluso avanzada, ya que es posible que la persona sea incapaz de hablar e incluso de evocar un recuerdo voluntariamente pero cuando se le presentan fotos de su vida podrá recuperar estos recuerdos y emocionarse con ellos. La memoria autobiográfica es la última que desaparece en una demencia tipo Alzheimer (la más frecuente) y se pierde con un gradiente temporal inverso, de lo más reciente a lo más antiguo. En muchos casos la persona no podrá comprender una instrucción o recordar a sus hijos pero sí recordará eventos de su infancia que quedaron grabados en su memoria.

En un artículo publicado en 2009, Yasuda y sus colaboradores sugerían una forma de realizar la reminiscencia que puede ser de gran interés para los centros residenciales o para los cuidadores que necesiten un momento de respiro, aunque no sería la forma adecuada para abordar una depresión o para incluir la reminiscencia en un proceso de psicoterapia. La propuesta de estos autores consiste en crear un vídeo con fotografías de la persona acompañados de una música y de una narración, este vídeo proporciona una experiencia emocionante para la persona y una forma de estimularle en un momento en que resulta ya muy difícil conectar con ella por su deterioro cognitivo.

Almudena Ibáñez.
Psicóloga de adultos y 3ª edad.

 

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